sábado, 13 de junio de 2009

Cafe de Mayo

sábado, 13 de junio de 2009

La campanilla de la puerta sonó. Mientras se sacudía un poco el agua, dejó el paraguas a un lado y buscó la mesa cerca al ventanal.

- Buenas, en qué le puedo ayudar?

- Buenas, un café capuchino por favor, con canela.

- Claro, en un momento se lo traigo.

Encendió un cigarillo, mentolado, no es que le gustara mucho fumar pero cuando las tardes se ponen melancólicas y llorosas, el cuerpo como que le pide a gritos un parentesis en su agenda para un café, un cigarro y siempre en el mismo lugar.


- Un café capuchino con canela, por favor…

- Ok, ya se lo hago…

Mientras esperaba que estuviera listo el café se sentó en un banco en la cocina. Su turno ya cumplía las 10 horas, era lo único que lo alentaba en atender a los clientes que entraran en los próximos minutes, así poder largarse a su casa a descansar.

Aunque siendo honesto, no tenía ganas de llegar a escuchar ese escándalo en la casa… su suegra dando órdenes, su mujer quejándose de las malacrianzas de los niños, los niños peleándose unos con otros y él solo queriendo dormir para no venir mañana al trabajo tan cansado…

Decidió atrasar su llegada a la casa. Iría al bar de la esquina o a la sala de masajes de una de las clientes habituales del café pero a su casa aún no.

Se levantó y tomó el café, al salir de la cocina vió al joven fumando y en ese momento deseó uno, pero lo había dejado...


Al otro lado de la ventana y con un paraguas a medias caminaba lentamente... realmente iba mojado pero a pesar de que no le ayudaba mucho, iba aferrado a su compañero de viajes, siempre lo salvaba un poco en esas tardes de lluvia.

Observó al joven servir el café. Él nunca había entrado a un lugar así, lo más que conocía era el café negro y con leche, pero ese... las tripas protestaron, se metió la mano al pantalón y solo tocó un par de monedas que eran el pasaje hacia su casa.

Se limpió la boca, sentía que estaba babeando, como un niño en el ventanal de la MacDonald´s. Cruzó la calle, era mejor evitar la tentación que alborotar el hambre y aún le faltaba tamaño camino a casa.


Entre risas entraron los tres al café. Único lugar donde podían escampar mientras se tomaban algo caliente.

- Pídeme un Mokachino, sabes que son mis favoritos.-dijo la joven mientras dejaba las cosas en la mesa y se dirigía al baño para arreglarse.

Los otros dos amigos se acomodaron en la primera mesa, reían pero en sus miradas había algo más...

- ¿Tú que tomarás? - dijo el chico de la jacket negra, mientras pensaba si el otro tenía más oportunidad con ella que él...
- Un chocolate, no soy cafetero - dijo el que venía sin suéter. Pidió la orden de los tres al mesero y observaba lo atractivo que se veía con esa jacket negra...

En el baño ella solo pensaba en lo sexy que se veía él sin suéter...

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